Revista de creación literaria en busca de creadores del mundo

sábado, 14 de enero de 2017

Marcas de agua, de Esther Zorrozua (Reseña nº 799)

Esther Zorrozua

Marcas de agua
Baile del sol, 2016

Estar dominada por la incomprensión, por la incapacidad absoluta de entender los mecanismos que habían llevado al asesinato de su hijo Ariel por unos compañeros de clase, en el patio del colegio, era lo que a Ingrid mantenía viviendo entre el sueño y la realidad, confundiendo muchas veces cuando estaba en uno y cuando en la otra.

Ella se decía que si al menos les hubiese visto como unos monstruos tendría una diana, un blanco contra el que dirigir su rencor. Pero no, no eran eso. Eran niños del barrio, que habían compartido juegos con su hijo desde que apenas levantaban un palmo del suelo.

¿Qué había podido suceder para que se aliaran contra él con semejante saña?

Como ves, desconocido lector de estos no tan abruptos acantilados de papel, la novela de Esther Zorrozua está de total actualidad, por los múltiples casos de acoso en el colegio que leemos cada día en la prensa. Ayer, sin ir más lejos, el caso de Lucía, cuya madre la encontró ahorcada en su casa de Aljucer (Murcia), víctima de ese acoso implacable.

Esta es la segunda novela que leo, en un periodo de tiempo breve, que trata sobre el tema. La primera fue Aracil, de Juan Gil Palao, lo que, además, me llevó a conocer la asociación AMURCAE, con Celia Martínez Vilchez a la cabeza. Pero en esta novela, volviendo a lo que nos ocupa, he visto mucho sentimiento en la vida de Ingrid, de Kurt, del capitán...

Kurt, el padre de Ariel, pareja de Ingrid, un resolutor de conflictos internacionales que, ante este acontecimiento, sufrirá una parálisis incomprensible para quienes le rodean.

Una novela que gira sobre todo alrededor de ese terrible suceso, y los sueños de Ingrid, que a menudo tienen que ver con el agua, como ella nos explica en las primeras páginas.

Elemento predominante, el agua, transparente, limpia, donde nada puede escribirse, donde todo es volatil. Pero que en esta novela representará el recuerdo indeleble, lo que jamás puede olvidarse.

Francisco Javier Illán Vivas 

1 comentario:

  1. Buenas tardes, Francisco Javier. Siento que mi agradecimiento te llegue con tanto retraso. No vivo pendiente de la red y (lo siento) se me ha colado hasta hoy. De cualquier forma, me siento muy honrada por tu reseña.
    Dice la voz popular que en cuanto un libro se pone en circulación ya pertenece a los lectores. Y así debe ser. No obstante y a título personal, quiero decirte que mi intención principal al escribir esta historia, no fue centrarme en el caso de acoso escolar (y eso que soy enseñante), sino en el dolor de una madre (o padre) por la pérdida de un hijo en la forma más absurda posible. Claro que en el relato se mezclan los temas, pero procuré que fuera sobre todo una historia de sentimientos.
    Gracias otra vez por tu tiempo, por tus palabras y por el espacio en tu blog. Un cordial saludo.

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